dilluns, 3 de setembre de 2012

Eficacia diferencial de los antidepresivos y la psicoterapia cognitiva en el tratamiento con personas depresivas con/sin trastorno de personalidad.


 Para poder realizar la investigación, se asignaron aleatoriamente 180 pacientes con depresión a dos tratamientos diferentes de 16 semanas de duración, uno con medicación antidepresiva y otro basado en las técnicas cognitivas. Igualmente se hizo una asignación aleatoria de aquellos que estaban bajo medicación continua o placebo, y éstos se compararon con aquellos otros pacientes bajo terapia cognitiva durante un período de doce meses.

La presencia del trastorno de personalidad se relacionó con una respuesta diferencial a las 16 semanas del tratamiento. Así, se produjo una eficacia del 66% con el tratamiento farmacológico, frente al 44% que se obtuvo con la terapia cognitiva en aquellos pacientes con trastorno de personalidad. Por el contrario, la tasa de éxito fue del 49% con los medicamentos antidepresivos; frente al 70% que se consiguió con el tratamiento psicológico para aquellas personas que tenían depresión, pero que no padecían trastorno de personalidad alguno.

Para las personas con trastorno de personalidad, los índices de respuesta sostenida durante el seguimiento de doce meses fueron casi idénticos en los tratamientos de terapia cognitiva anterior y del tratamiento de medicación continua, alcanzando el 38%. Por el contrario, las personas con trastorno de personalidad incluidas en el grupo experimental sometido a tratamiento farmacológico, presentaron un índice de respuesta sostenida menor, en torno al 6%.

Aunque se produjo una respuesta pobre a la terapia cognitiva por parte de aquellos pacientes con trastorno de personalidad, la mayoría de las personas que respondieron positivamente al tratamiento, sí sostuvieron su índice de respuesta.

En definitiva, de este estudio se puede concluir que el trastorno de personalidad comórbido con la depresión estuvo asociado a índices de respuesta iniciales diferenciales e índices de respuesta sostenida para dos de los tratamientos más recomendados para la depresión.

El artículo que se referencia en esta nota puede encontrarse en British Journal of Psychiatry, 2008, Vol. 92(2):124-129.