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diumenge, 17 de març de 2013

VIOLÈNCIA DE GÈNERE I ADDICCIÓ A LES DROGUES

Numerosos estudios han mostrado que el consumo abusivo de drogas –y, en particular, de alcohol– está relacionado con la violencia machista. 
La presente investigación ahonda en esta problemática, examinando 118 casos de violencia de pareja entre personas con adicciones –tóxicas o no– usuarias de centros de día. Un cribado inicial en estos dispositivos arrojaba ya un panorama sombrío, al detectar que el 64% de quienes acudían a ellos habían vivido violencia familiar o de pareja, y que un 53% de las víctimas habían sido maltratadas por su pareja. 
El análisis detallado de los casos de violencia machista permite a los autores identificar los perfiles sociodemográficos de perpetradores y víctimas, su consumo de drogas, el patrón habitual de las agresiones y sus consecuencias, así como la vulnerabilidad de las víctimas. 
El estudio confirma que el abuso de drogas propicia la violencia entre los agresores y aumenta la desprotección de las víctimas. Por ello, reclama mejores tratamientos que aborden tanto las relaciones de pareja como las toxicomanías.

Amor, P.J./ et al. Violencia de género y adicción a drogas en centros de día. Sevilla, Junta de Andalucía, 2010, 113 páginas. http://www.asecedi.org/httpdocs/violencia_de_genero_y_drogas.pdf

dimecres, 14 de novembre de 2012

El maltrato en la niñez podría relacionarse con la alteración en el cerebro adolescente


Los abusos en la niñez podrían asociarse con alteraciones en el cerebro adolescente, según una nueva investigación, publicada en la revista Archives of Pediatric & Adolescent Medicine, y que ha hallado que los adolescentes que habían sido víctimas de abuso o de alguna negligencia presentan menos materia gris en algunas áreas del cerebro, en comparación con los que no habían sufrido ningún tipo de maltrato.
Las áreas afectadas del cerebro eran diferentes entre los chicos y las chicas, lo que podría estar relacionado con si los adolescentes habían sufrido un abuso o negligencia de tipo físico o emocional.
Se observaron reducciones en la materia gris de las áreas prefrontales del cerebro, independientemente de si el adolescente había sufrido abuso físico o emocional. en cambio, la reducción de materia gris en otras áreas del cerebro dependía del tipo de maltrato sufrido. En los chicos, la reducción en la materia gris parecía concentrarse en áreas del cerebro asociadas con el control de los impulsos o el abuso de sustancias. En las chicas, en cambio, la reducción se observó en las zonas del cerebro relacionadas con la depresión.

divendres, 2 de novembre de 2012

El perfil del maltratador más violento


Un estudio con 76 presos revela la alta tasa de trastornos de personalidad
La mayoría de los que cometen delitos leves esconde problemas culturales

Ilustración de Elena Águila  Ilustración de Elena Águila

PATRICIA MATEY
Tras un maltratador se oculta un hombre machista o uno emocionalmente inestable y dependiente. También puede esconderse alguien enganchado al alcohol y a las drogas, o que sufre una enfermedad mental. Pero tras la mayoría de los que cometen los delitos más graves habitan uno o varios trastornos de la personalidad y muchos de ellos tienen tendencias psicopáticas.

Éste es el hallazgo realizado por Javier Fernández Montalvo, de la Facultad de Psicología de la Universidad Pública de Navarra y Enrique Echeburúa, catedrático de Psicología Clínica en la Universidad del País Vasco, tras analizar la existencia de alteraciones de personalidad y psicopatías en 76 hombres, de 19 a 71 años, que estaban en prisión por haber cometido un delito de violencia de género.

Javier Madina, psicólogo y especialista en aspectos clínicos y perfiles psicopatológicos del hombre maltratador en Guipúzcoa, destaca que los rasgos "apuntados en el trabajo no son los comunes en los maltratadores de delitos leves. Estos últimos son personas que saben perfectamente lo que hacen. Aunque pueden ser un poco obsesivos, su actitud se debe fundamentalmente a la educación y a problemas culturales".

Los participantes, que llevan encarcelados una media de dos años, forman parte de una investigación más amplia sobre la evaluación de un programa de intervención psicológica con presos por malos tratos desarrollado en 18 centros penitenciarios. "Un aspecto significativo es que el 18,4% ha cometido un delito de homicidio (o al menos lo ha intentado) contra su pareja y el 35,5% tiene antecedentes penales", explican los autores en el trabajo, que ha visto la luz en la revista 'Psichothema'.

Trastornos de la personalidad
También resulta llamativo para los investigadores el hecho de que un 38% tenga antecedentes psiquiátricos, "fundamentalmente trastornos adictivos y depresión", insisten.

Pero el dato más relevante de la investigación señala que el 86,8% de los reclusos por malos tratos muestra al menos un trastorno de personalidad y un 14,4% tiene tendencias psicopáticas claras. Estas cifras, coherentes con las de otros estudios previos según refiere el trabajo, están muy por encima de las tasas habituales entre la población general.

"Sabemos que los maltratadores no tienen una patología mental grave, porque cumplirían sus condenas en institutos psiquiátricos penitenciarios. Pero también sabemos por su comportamiento, que tampoco son personas normales. Con este estudio hemos tratado de establecer qué problemas tienen para poder diseñar terapias adecuadas para su reinserción", explica a elmundo.es el profesor Enrique Echeburúa.

No obstante, los especialistas se muestran prudentes con los resultados ya que la muestra del trabajo "es pequeña, por eso hay que valorar los datos con más cautela. Sobre todo teniendo en cuenta que las conclusiones se basan en maltratadores en prisión, que son los sujetos más violentos", comenta María del Rosario Mesonero, vocal del Colegio Oficial de Psicólogos de Las Palmas de Gran Canarias que participará este fin de semana en las III Jornadas Estatales de Violencia de Género, que se celebrarán en Las Palmas.

Divorciados y con antecedentes
Las personas con trastornos de la personalidad muestran dificultades para manejar su estrés, los problemas cotidianos y, a menudo, tienen relaciones interpersonales tormentosas con los demás. El problema se puede presentar de forma leve o severa, pero en ambos casos el tratamiento es complicado. Entre los presos del estudio, los trastornos dependientes, compulsivos y paranoides fueron los más frecuentes.

Por si fuera poco, "el número medio de estos trastornos diagnosticados para cada sujeto en el estudio fue de 2,5. Esta cifra refleja una presencia masiva y, probablemente, excesiva", recuerdan los autores del estudio, que señalan que tal vez este hallazgo "se deba a los instrumentos de evaluación utilizados en la investigación".

Se ha observado, además, que, entre los presos evaluados hay un predominio de maltratadores divorciados (59%), por encima de los solteros (23%), casados (13,%) y viudos (3%). "El 35% presenta antecedentes penales, lo que significa que dos de cada tres sujetos son delincuentes primarios y están inmersos en una carrera delictiva", agregan los autores. Y su nivel socioeconómico oscila clase baja y media-baja.

"La alta tasa de trastornos de personalidad observada en los maltratadores de la muestra indica la necesidad de continuar con esta línea de investigación. Se trata, como ya se ha señalado, de identificar subtipos específicos de agresores y desarrollar así programas concretos de evaluación e intervención adaptados a dichas características", determinan las conclusiones del ensayo.

Factores de riesgo para las víctimas
Dos millones y medio de mujeres confiesan haber sido víctimas de maltrato en algún momento de su vida. En 2007, el número de mujeres asesinadas a manos de sus parejas ascendió a 74. "En los últimos años se ha producido un aumento considerable de las investigaciones relacionadas con los hombres que agreden física o psicológicamente a la mujer. Ello ha traído consigo un conocimiento más preciso del perfil psicológico que presentan estos maltratadores, tanto de los que continúan viviendo con la víctima como de aquéllos que cumplen condena en prisión", reza el estudio.

Por todo ello se sabe que llevar más de 10 años casada, haber recibido malos tratos físicos habituales y amenazas de muerte, pertenecer a una clase social baja, haber abandonado a su agresor después de una larga convivencia y llevar separados de hecho menos de nueve meses son los principales factores de riesgo para las víctimas.

"En estos casos, el homicidio es el último episodio de una historia anterior de malos tratos", reconoce Enrique Echeburúa en otro artículo sobre el perfil psicopatológico de los hombres violentos contra la pareja y los programas de intervención, realizado para el Centro de Estudios Jurídicos, adscrito al Ministerio de Justicia.

http://www.elmundo.es/elmundosalud/2008/11/25/neurociencia/1227613365.html

dilluns, 3 de setembre de 2012

Violència de gènere


La violencia de pareja provoca gran alarma social. Conocer las características y problemáticas de las mujeres víctimas de este tipo de violencia parece necesario para poder ofrecer una atención psicológica adecuada. Éste es el objetivo del presente estudio. Se estudia una muestra de 212 mujeres que ha sufrido maltrato por su pareja, derivadas por diversas instituciones de la Comunidad de Madrid y que han sido evaluadas por el mismo procedimiento. Los resultados aportan datos sobre las características sociodemográficas y la historia de violencia que se asemejan a los obtenidos por investigaciones previas. En cuanto a las variables psicopatológicas aparece una menor incidencia del trastorno de estrés postraumático y mayor de depresión. Se observa la presencia de determinadas variables concomitantes, destacando problemas de adaptación, baja autoestima y cogniciones disfuncionales de tipo postraumático.
Psychopathological characteristics of female victims of intimate partner violence. Intimate partner violence has caused much social alarm. Knowing the characteristics and problems of the female victims of this type of violence is necessary to be able to provide adequate psychological attention. This is the purpose of the present study. We studied a sample of 212 women who had been exposed to a situation of intimate partner violence, were remitted by diverse institutions of the Community of Madrid, and who were evaluated by the same procedure. The results contribute data about the social-demographic characteristics and the history of violence, which resemble those obtained in previous investigations. Regarding psychopathological variables, there was a lower incidence of posttraumatic stress and a higher incidence of depression. The presence of some concomitant variables was observed, especially problems of adaptation, low self-esteem, and dysfunctional posttraumatic cognitions.
Francisco Javier Labrador Encinas, Mª Rocío Fernández-Velasco and Paulina Rincón.
http://www.psicothema.com/pdf/3702.pdf  Psicothema 2010. Vol. 22, nº 1, pp. 99-105. ISSN 0214 - 9915 CODEN PSOTEG Copyright © 2010 Psicothema
http://www.psychologyinspain.com/content/full/2011/15010.pdf Psychology in Spain, 2011, Vol. 15. No 1, 102-109. Copyright 2011 by the Colegio Oficial de Psicólogos. Spain

La depresión posparto está vinculada a la violencia doméstica.


Las madres con depresión posparto tienen más probabilidades de estar en una relación violenta que las madres sin depresión y las nuevas madres con relaciones de abuso tienen más probabilidades de sufrir depresión posparto, según una nueva encuesta realizada en mujeres con lactantes.
La Dra. Linda Chaudron, profesora de psiquiatría en el University of Rochester Medical Center, quien no colaboró en este estudio, dijo: «Creo intuitiva y clínicamente que no es sorprendente que hubiese una imbricación entre la depresión y la violencia por parejas íntimas».
Los resultados proporcionan a los profesionales clínicos guía para la detección de mujeres que muestran signos de depresión posparto o una relación de violencia.
El Dr. Barry Solomon, profesor de pediatría en el John's Hopkins Children's Center, y autor principal del estudio, dijo: «Este es un gran mensaje que queremos enviar, que si los pediatras han comenzado la detección tal vez de uno de estos dos problemas y detectan uno de ellos, debieran efectuar la detección del otro».
Las investigaciones previas sobre la imbricación de la depresión posparto y la violencia doméstica típicamente han provenido de investigadores que se enfocan en la salud de las madres.
Sin embargo, en años recientes, los pediatras han adoptado cada vez más el procedimiento de efectuar detección de la depresión posparto y la violencia doméstica en las madres.
El Dr. Solomon dijo a Reuters Health: «Esto se debe a los datos crecientes que indican que la depresión o la relación violenta de las madres tienen efectos negativos sobre los niños».
El Dr. Solomon y sus colaboradores aprovecharon la ventaja de las consultas frecuentes de las nuevas madres y sus lactantes al pediatra para explorar con cuánta frecuencia se presentan simultáneamente la violencia en el hogar y la depresión.
En febrero de 2008, comenzaron la detección de madres con niños menores de 6 meses de edad que acudían a su clínica para exámenes de reconocimiento del lactante sano.
La mayoría de las mujeres eran estadounidenses de origen africano y casi una tercera parte de ellas adolescentes.
De las encuestas que llenaron las madres, el equipo de investigación descubrió que una de cada cuatro de las madres parecía tener depresión posparto y una de cada 14 estaban en una relación violenta.
Las madres que resultaron positivas para la violencia doméstica en la detección tenían el doble de probabilidades de tener depresión posparto.
Más de 50% de las mujeres en relaciones violentas también resultaron positivas en la detección de depresión, en comparación con 22% de las madres que no estaban en relaciones violentas.
Así mismo, las mujeres con depresión posparto tenían cuatro veces más posibilidades de también resultar positivas en la detección de violencia en el domicilio.
Cuatro por ciento de las mujeres sin depresión y 16% de las mujeres con depresión estaban en relaciones violentas.
El estudio no determinó si una era causa de la otra. La Dra. Chaudron dijo que podría ocurrir de las dos maneras.
Dijo a Reuters Health: «Si estas deprimido no tan fácilmente puedes salir de una situación violenta y si estás en una relación violenta caminas sobre arenas movedizas y te puedes llegar a deprimir».
El estudio, publicado recientemente en un artículo de la versión en línea de Journal of Pediatrics, también reveló que las madres con depresión posparto tenían más probabilidades de llevar a sus niños al servicio de urgencias con más frecuencia.
No está claro por qué, pero la Dra. Chaudron conjeturó que tal vez las madres deprimidas tengan más ansiedad, lo cual podría llevarlas al servicio de urgencias.
La Dra. Chaudron dijo que le complace saber que los pediatras están haciendo todo lo posible por estudiar y adoptar una postura de iniciativa con respecto a los problemas centrados en la madre.
El Dr. Solomon dijo: «Creo que el centro de la atención todavía está en la salud y el desarrollo del bienestar del niño, pero ahora sabemos que las madres que pasan a través de dificultades emocionales importantes y violencia en el hogar afectan a los niños. Afecta a los cuidados que les podemos brindar y a su propio desarrollo emocional».
La dificultad de lograr que un mayor número de pediatras efectúe detección sistemática de la depresión posparto y la violencia doméstica es qué hacer si una madre necesita ayuda.
El Dr. Solomon dijo que los pediatras necesitan apoyo de los psiquiatras y los servicios sociales de adultos para que puedan ofrecer recursos si sospechan que las madres necesitan de ellos.
Su clínica ha incorporado los servicios de personal de trabajo social de tiempo completo para trabajar con las madres en el lugar de los hechos, por ejemplo.
En los consultorios que no cuentan con tales recursos, «tienen que tratar de llegar a sus colegas de salud materna». Dijo, «No podemos esperar que los pediatras efectúen detección de la violencia de pareja íntima o la depresión posparto sin proporcionarles recursos y conexiones».

Referencias: SOURCE: http://bit.ly/GWu3Nc
J Pediatr 2012.